Un hallazgo único en Le Havre
Pieza fetiche de nuestro almacén, el tronco de ébano fue adquirido en 1977 a un importador francés en el puerto de Le Havre. Desde entonces, ha permanecido como un símbolo de nuestra pasión por la madera preciosa.


Preparado artesanalmente en Camerún
El tronco fue preparado en origen (Camerún) a golpe de hacha para quitar la albura, que es la parte más externa de la madera, justo debajo de la corteza. De cerca se pueden apreciar perfectamente los golpes del hacha en la superficie, una muestra del trabajo manual tradicional sobre el ébano africano.
Ébano africano: una madera preciosa con historia
El ébano africano es una de las maderas más apreciadas desde los antiguos egipcios hasta nuestros días. Esta madera negra, con una albura mucho más clara, tiene una densidad cercana a los 1000 kilos por metro cúbico: es una de las maderas más duras y pesadas del mundo. Por eso, una de sus particularidades más sorprendentes es que no flota.

La sobreexplotación del ébano: una amenaza global
Uso industrial vs. uso artesanal
Esta madera ha sufrido una sobreexplotación para usos industriales y se ha usado y abusado de ella. Esa vorágine industrial, esa necesidad de fagocitar madera como si no hubiera un mañana ha sido cortoplacista y finalmente ha conllevado limitaciones a su comercio.
En nuestro ámbito de la artesanía, de la pieza única, del trabajo a pequeña escala, vamos a procurar tener siempre materia prima, de ébano o de otras maderas preciosas, para ofrecer al artesano y que pueda seguir haciendo su trabajo.
¿Qué hacemos con nuestro tronco de ébano?
Una posible despedida
Hace poco recibimos la llamada de un intermediario que nos anunciaba que hay un caballero italiano interesado en adquirirlo. Estamos ante un dilema porque, por supuesto, todo lo que tenemos en nuestro local está a la venta, pero hay piezas que, por su calidad, su belleza, el tiempo que llevan con nosotros o lo difícil que sería su reposición, se convierten en tótems y cuesta mucho desprenderse de ellas.
Ya veremos si llegamos a un acuerdo, o si nuestro querido tronco se queda otros 48 años con nosotros.



